Tras los fastos, la triste realidad : el paro, la crisis, la necesidad,…

Seguramente las estadísticas del paro en nuestra ciudad tras Las Bodas de Isabel de Segura habrán descendido. Las contrataciones del fin de  semana nos harán creer que  vamos por el buen camino, aunque hayan sido un espejismo de dos o tres días, y mejoren los resultados del mes de febrero.

La normativa laboral, la crisis económica, el desempleo están llevando a muchas personas a aceptar ofertas de trabajo que rayan la esclavitud. Ofertas de trabajo que nos hacen retroceder a otros tiempos, y nos sitúan al principio de la Guerra Civil y a la posguerra, donde el trabajo garantizaba  techo y comida, pero estaba carente de toda dignidad.

Esta modalidad de abuso en las condiciones de trabajo, generalmente se dirige a las mujeres. La Vanguardia de Barcelona publicó un buen artículo al respecto, hace ahora casi un año:

Por un plato de lentejas y un techo bajo el que dormir. Es la oferta de la nueva esclavitud del siglo XXI, que aprovecha la desesperación de lostrabajadores para ofrecerles empleo a cambio de alojamiento y manutención, sin sueldo ni paga alguna.

Los anuncios con estas ofertas corren en los portales de empleo de internet y la desfachatez de algunos de esos aprovechados empleadores llega hasta el punto de exigir, a aquellas personas más desesperadas, que para conseguir ese trabajo que sólo se remunera con comida y cama deben aportar referencias, ser educadas, presentar aptitudes y demostrar buena predisposición para hacer todo aquello que se les pida. «Y sin malos rollos, ni problemas, ni nada de drogas o alcohol», exigen algunos de esos anunciantes.

Estas ofertas en busca de esclavos dejan claro, ya en la primera línea del enunciado, que la opción de un sueldo nunca va a llegar. Los empleadores más «piadosos» abren, sin embargo, la posibilidad de una paga. Como el anunciante de Ciudad Real que tiene claro a quién va dirigida su oferta: «Busco a persona necesitada que me ayude como vigilante y mantenimiento de pequeña empresa dedicada al ramo del automóvil a cambio de alojamiento y manutención. Más adelante ya hablaríamos de ayuda económica, incluso sueldo».

También existen las ofertas, que aprovechándose de la necesidad, aseguran trabajo parcial despúes de dos meses a jornada completa de trabajo gratuito. El anuncio de una tienda de Coslada -Madrid- es significativo.

Dependienta de ropa

Todas estas ofertas de trabajo, así las llaman,  vulneran el artículo 35 de nuestra Constitución, el no ofrecer ni contrato, ni sueldo, ni Seguridad Social.

Pero también, hay ofertas de personas dispuestas a trabajar en estas condiciones que «sólo son el ejemplo del fracaso de las políticas de empleo de este país y de la desesperación de muchas personas que no ven otra salida que ser explotadas».

Por otra parte indicar, que muchos trabajadores que encuentran trabajo, con lo que ganan no les permite cubrir sus necesidades básicas,  y que al trabajo a tiempo parcial remunerado, generalmente va asociado a la realización  de horas extras sin pagar.

Ha sido la forma de afrontar la no devaluación del euro y la forma de competir de nuestra economía, propicia por nuestros gobernantes, consecuencia de la reforma laboral y la baja generalizada de sueldos que se cobran: Trabajar más horas, cobrando menos. Las colas del paro favorecen estas políticas de empleo. Por desgracia, siempre habrá alguna persona dispuesta a trabajar en esas condiciones.

horas extras no pagadas

La segunda variación está relacionada con el peso de las horas no pagadas sobre el conjunto de las extraordinarias. En 2008, los 3,6 millones de horas que se hicieron sin cobrar suponían el 38,9% de los casi 9,4 millones. En 2015, este porcentaje era del 55,6%, manteniéndose la tónica inaugurada en 2012 de que más de la mitad del tiempo de trabajo extra no se cobra.

Esta es una de las vías que ha seguido la devaluación salarial. Al fin y al cabo, significa trabajar más tiempo cobrando lo mismo. Porque el concepto con el que el INE define la hora extra no pagada es amplio: la compensación que se deja de percibir no solo es dinero, también remuneraciones en especie o el intercambio por tiempo libre en otro momento.

El incremento en el tiempo de trabajo no pagado también es una vía de incremento de la precariedad —uno de los principales problemas del mercado de trabajo español— que, además, recae en los colectivos más precarios. Uno de ellos es el de los trabajadores a tiempo parcial. Las horas extras no cobradas por este grupo de asalariados han crecido un 67% desde 2008.

Más precariedad

La devaluación salarial fue una de las apuestas como mecanismo de salida de la crisis, que se implantó de forma indirecta a través de la reforma laboral y de forma directa con los menores sueldos de las nuevas contrataciones. Ante la imposibilidad de devaluar la moneda —por la pertenencia de España a la zona euro—, la alternativa por la que se apostó fue la denominada devaluación competitiva: la reducción de la remuneración de los trabajadores.

Si las trabajadoras y trabajadores contratados en estas condiciones denunciaran estas situaciones de abuso ante la Inspección de Trabajo, igual algo comenzaba a cambiar. Debería ser prioritario recobrar la Dignidad como asalariados. Por otra parte, creo que es interesada la falta de medios de dicha Inspección  de Trabajo que debería estar dotada con más personal para que pudieran actuar de oficio y no tan solo ante denuncia de terceros. Ya sabemos a quien beneficia su falta de medios  y de inspecciones.

Por último, me gustaría denunciar la actitud de aquellos políticos que defienden que es mejor tener un trabajo a tiempo parcial que nada. Al último al que se lo oí a nuestro ex alcade, Manuel Blasco, en campaña electoral. La ley del embudo, el ancho para ellos con sus buenos sueldos y futuras pensiones, y el estrecho para los demás.   Consejos vendo que para mi no tengo.

Queda otra reflexión pendiente. El trabajo con las cifras de desempleo estructural  y ante la crisis económica que padecemos no garantiza las necesidades básicas de muchas personas. La renta básica, que garantice unos mínimos de supervivencia, cada vez más necesaria.

 

Publicado por Mi cuidad: Teruel

Mi ciudad, trata de recoger mis inquietudes sobre la ciudad donde he nacido, crecido y vivo: Teruel

2 comentarios sobre “Tras los fastos, la triste realidad : el paro, la crisis, la necesidad,…

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